
Por Ricardo Ffrench-Davis.
Chile puede mucho más. La toma de conciencia de la profunda desigualdad y la debilidad del crecimiento económico de los años recientes, contrastan con el favorable contexto externo hasta 2007.La nueva edición de "Chile Entre el Neoliberalismo y el Crecimiento con Equidad", da caminos para enfrentar coyunturas favorables, como las de 2004 y 2007; negativas como las de 1999 y 2003; y las incertidumbres externas de 2008. Chile puede responder con fuerza, aprovechando las fortalezas de nuestra economía y finanzas. Desde 1973 hay sub-períodos, con énfasis muy distintos y resultados económicos y sociales diferentes.En la primera etapa del proceso de reformas (de 1973 a 1981) se aplicó un modelo neoliberal en su forma más pura. Después (entre 1982 y 1989), un enfoque más pragmático para superar los efectos de la crisis de 1982. En 1989, la economía se había recuperado, aunque con un fuerte deterioro distributivo. El PIB creció, pero todo el sub-período promedió apenas 2,9% anual, por la crisis. En 1990, Chile enfrentaba el desafío de crecer con una gran deuda social.Así, comienza una tercera variante. Se rectificó el modelo de mercado, fortaleciendo el componente social y corrigiendo fallas graves de la política económica. Hubo reformas tributarias y cambios sustanciales en las políticas fiscales, monetarias, cambiarias y regulatorias -con un fuerte sentido contracíclico, con el encaje sobre los ingresos de capitales golondrina- para conseguir un entorno macroeconómico estable y sostenible desde el desarrollo económico. Chile expandió su capacidad productiva sostenidamente, a tasas sobre 7%, mejorando además los indicadores sociales. Así se logró, en parte, el crecimiento con equidad. Pero Chile debilitó su enfoque macroeconómico contracíclico y sufrió con la crisis asiática, provocando un grave estancamiento de la producción y del potencial de crecimiento (1999 a 2003), con una recuperación parcial y titubeante (2004 a 2007).Hoy podemos recuperar el dinamismo y la mística, aprovechando sus fortalezas: un gigantesco fondo del cobre en moneda extranjera y la notable fortaleza de las cuentas fiscales. Construir sobre la voluntad política de atacar la escandalosa desigualdad, con origen en la economía: las brechas de ingresos y oportunidades entre trabajadores con y sin calificación; entre empresarios grandes y pequeños.Un programa nacional de corrección de esas desigualdades debe comprender un vigoroso apoyo a las micro y pequeñas empresas, un creciente desarrollo de un sistema nacional de capacitación de trabajadores y pequeños empresarios, y una profunda corrección de los mercados de capitales, para dar acceso real a la micro y pequeña empresa al financiamiento para su expansión, modernización y nuevos emprendimientos. Y, evidentemente, una corrección de la política cambiaria. Cada una de estas piezas no funciona aisladamente, pero sí es una apuesta exitosa cuando se lanza de manera coherente y concertada con los distintos sectores de la sociedad. Chile puede hacerlo hoy.
Fuente. El Mercurio, 10 de febrero 2007.

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